12 Feb Empezar de otra manera
Hola querida lectora,
¿Cómo estás?
A mí estos días, con aquello de que tenía que preparar algún disfraz para la escuelita, me ha dado por pensar en el carnaval.
No tanto en la fiesta en sí, sino en lo que lo sostiene por debajo.
Sabías que la palabra carnaval viene de carne levare, quitar la carne Antes de la Cuaresma —esos cuarenta días dedicados tradicionalmente a la preparación y a la limpieza, interior y exterior— se permitían los exceso; luego venía el ayuno y el recogimiento.
El carnaval se sitúa dentro de un calendario lunar que marca la transición hacia la primavera. No va solo de disfraces, chirigotas y ruido. Desde tiempos ancestrales señala el final del invierno y la proximidad de la nueva vida.
También tiene su eco en las antiguas Saturnales romanas, celebraciones vinculadas al cierre del ciclo invernal y a la fertilidad que estaba por venir. Fiestas donde se invertían normas, se exageraba el personaje, se liberaba tensión.
Primero el exceso.
Después la limpieza.
Luego la siembra – inicio.
Y mientras leía sobre esto pensaba que no es tan distinto de lo que estamos atravesando ahora.
Porque este febrero también habla de transición, de reajustes, de comienzos que todavía no tienen forma clara.
Mañana mismo Saturno entra en Aries. Y muy cerca empieza a sentirse también la conjunción con Neptuno en los primeros grados del signo. Saturno y Neptuno ya se encontraron en Aries sobre el 1700, pero lo singular de este momento es que lo hacen en el grado 0º, el inicio simbólico del zodíaco. Un punto que marca comienzo. Reinicio. Eso sí que tiene embergadura.
Aries es impulso, inicio, afirmación. Saturno pide estructura, responsabilidad. Neptuno desdibuja lo que ya no tiene forma definida. Que ambos se encuentren justo al inicio habla de empezar de otra manera. No desde la impulsividad, pero tampoco desde la rigidez. Desde un lugar más consciente.
Si las antiguas celebraciones marcaban el paso del invierno hacia la fertilidad, este tránsito parece señalar algo parecido: asumir lo que quiere nacer, pero con coherencia.
De otra parte el día 17, el eclipse en Acuario añade otra capa. Los eclipses suelen mover perspectiva. Y Acuario tiene que ver con lo colectivo, con el lugar que ocupamos dentro de los grupos, con las ideas que compartimos. No me extraña que muchas me estéis contando que sentís movimiento estos días.
Yo también lo estoy sintiendo.
En las últimas semanas he hecho cambios en Carta Blanca y en concreto en el espacio de Barcelona. He movido muebles de aquí para allá y quitado muchas cosas porque ya no me sentía cómoda como estaba antes.
Y también he ampliado horarios. No ha sido una decisión estratégica. Ha sido más bien una sensación clara de que este momento me pide compartirme más.
Abrir espacio. Estar más disponible.
Y eso, aunque suene pequeño o sencillo, no lo es.
Porque compartirme más también implica mi tiempo como madre, encontrar un equilibrio nuevo, volver a ajustar tiempos. Aixxx… ¡Siempre el eterno equilibrio!
Siento que estos tránsitos —Saturno y Neptuno iniciando algo en Aries— tienen que ver con eso: empezar desde otro lugar, pero sin perder el centro ni la coherencia.
Y cuando una empieza a mover muebles y objetos varios, parece que el calendario también se anima.
Así que el encuentro astrológico vivencial del que te hablé en mi anterior carta, por circunstancias ajenas (¡querida temporada Acuario de imprevistos!), también cambia de fecha. Finalmente será el sábado 30 de mayo.
Supongo que todo forma parte del mismo movimiento.
A veces no se trata de ir más rápido, sino de colocar cada cosa en su sitio.
Quizá este carnaval tenga más que ver con quitar capas que con añadir disfraces.
Quizá tenga más que ver con preparar la tierra para lo que quiere nacer.
Y si este tiempo te está moviendo por dentro tanto como a mí —que últimamente siento que vivo encima de una montaña rusa— y quieres mirarlo con más profundidad, sabes que puedo acompañarte desde la astrología.
Abrazo de más de ocho segundos,
Mar 🌙